Thursday, April 15
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Diego Schwartmzan solo piensa en Londres – Punto de Break

Para muchos, las ATP Finals se han convertido en un torneo relativamente devaluado. Ni punto de comparación con respecto a lo que significaba décadas atrás, a pesar de que en fondo y forma sigue siendo exactamente el mismo evento: el punto de confluencia de las ocho mejores espadas a lo largo de la temporada, el punto y final a un año cargado de emociones en el que una gran cantidad de puntos se pone en juego.

Ese componente histórico y de recompensa al esfuerzo de muchos meses parece entenderlo y sentirlo Diego Schwartzman. El tenista argentino se encuentra a las puertas de cumplir una meta personal: formar parte, por primera vez, de la Copa de Maestros. La penúltima barrera en su camino y la última oportunidad para sus oponentes de recortar distancias tiene lugar esta semana. Es el Rolex Paris Masters, el último Masters 1000 del año donde muchísimos puntos se ponen en juego de cara a este objetivo. El argentino lo tiene muy claro: quiere, necesitar estar ahí.

“Está claro que mi nuevo objetivo es llegar a Londres. Era algo que no podía imaginarme hace algunos meses, pero ahora mismo es lo único que pasa por mi cabeza, afirmó El Peque a la ATP. Una meta que empezó a gestarse en su cabeza después de un torneo: Roma. “Sería muy especial estar en Londres. A principio de año mi principal meta era ser top-10, sobre todo después de comenzar muy bien la temporada. Después me lesioné, vino la pandemia y en la reanudación no logré buenos resultados. Las remontadas en Roma me ayudaron a jugar cada vez mejor y a hacerlo bien en torneos grandes”.

Después del torneo en la capital italiana vino el recordadísimo Roland Garros para Diego, un torneo que siempre recordará tras alcanzar por vez primera las semifinales de un Major. Precisamente en ese torneo marca un punto de inflexión personal Schwartzman, sobre todo a raíz de su tremenda victoria en los cuartos de final ante su buen amigo Dominic Thiem.

“La diferencia la marca llegar a cuartos de final de un Grand Slam y ganar ahí a un top-5. Ahí estaban los puntos que me faltaban, además de ganar las semifinales de un Masters 1000. Dos partidos en esas rondas de esos torneos ya son 500 o 600 puntos. Eso me faltaba para ser top-10. Había sido capaz de ganar a muchos de esos jugadores, pero nunca en ese tipo de rondas. Lo pude lograr en Roma y también en Roland Garros”, recordó con alegría un Schwartzman que aprovechó como nadie esa gira de tierra ‘acortada’. Esos partidos no solo influyen en una cuestión numérica, claro.

“No solo es la confianza, sino el respeto que empiezas a infundir en los rivales. Ganar a alguien como Nadal en tierra batida y luego derrotar también a Dominic en Roland Garros provoca que a partir de entonces tus oponentes te tengan más respeto y más dudas en su propio tenis. Las condiciones que eso provoca a la hora de jugar te acaban por favorecer, claro”.

Ahora Schwartzman se encuentra plentamente centrado en lo que está por venir esta semana, y destaca que su colchón de 210 puntos con respecto a su más inmediato perseguidor (Matteo Berrettini) le da una enorme tranquilidad mental. “Tengo menos presión que mis perseguidores por la diferencia de puntos. Ellos esperan que yo no gane partidos, y tienen que hacerlo muy bien. Tengo que seguir jugando como en las últimas semanas, estar listo para dar mi 100% cada día. No puedo pensar en los demás, pero sí que está en mi mano”.

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