Friday, April 16
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Central Córdoba – Independiente, por la Copa de la Liga Profesional, goles, resumen y resultado: Sebastián – Clarín

El rugido de Sebastián Sosa se escuchó hasta en Avellaneda. El flamante arquero de Independiente fue un león y mostró los dientes en Santiago de Estero para salvar con atajadas espectaculares el ajustado triunfo de su equipo por 1 a 0 ante un Central Córdoba que mereció más, por la zona 2 de la Copa de la Liga Profesional.

El pelado del salvaje tatuaje en la cabeza, que ya había tenido una gran presentación contra Atlético Tucumán por la Sudamericana, defendió los tres puntos en el ámbito local con sus garras cuando el Rojo la pasaba mal con una formación plagada de pibes.

Lucas Pusineri prefirió apelar al recambio pensando en la revancha copera de este jueves en el Norte y metió nueve cambios. Solamente repitieron Sosa y Alan Franco de los que habían ganado en Avellaneda. De los once que salieron a la cancha este domingo, ocho fueron formados en las inferiores de Villa Domínico, mientras que Domingo Blanco se sumó en Reserva en el proceso final.

En dos minutos y medio de juego, Central Córdoba había sacado ya tres veces desde su arco. La presión roja fue desde el vestuario prácticamente. La premisa de Pusineri fue apretar bien arriba y así lo cumplieron sus dirigidos. Le resultó. Desde un tiro de esquina inducido por ese ahogo llegó el 1-0 tempranero.

Andrés Roa apuntó al primer palo y allí la peinó Braian Martínez. Claudio Riaño, justo un ex Independiente, tuvo la mala fortuna de desviarla en contra de su valla. La “ley del ex”, en este caso, funcionó a la inversa para el lamento del local.

Si bien tocó casi toda la alineación, el DT de Independiente no modificó el esquema táctico con el que venció por la Sudamericana. El 4-2-3-1 se muestra inalterable por ahora en su ciclo. Y en Santiago, el que se mostró como eje en el comienzo  fue el colombiano Roa, situado detrás de Nicolás Messiniti, el “9” que viene de tener buen rendimiento en Temperley.

Un lindo pase filtrado de Roa lo dejó al Chaco Martínez con espacios para adentrarse en el área rival. El pibe nacido en Pampa del Infierno eligió rematar con ansiedad y la dejó en los guantes de Alejandro Sánchez. Quién iba a decir que eso sería lo último que iba a crear Independiente en el resto del partido…

Central Córdoba no estaba dispuesto a mirar cómo se le diluía rápidamente su estreno después de un parate extra large. Mucho pasó en el Ferroviario en este receso. Hubo una gran danza de altas y bajas. Fueron 18 las incorporaciones. Y Alfredo Berti, que asumió también durante la inactividad, intenta impregnar su sello de a poco.

Algunos rasgos ya se divisaron, como el plan de salir desde abajo con prolijidad dentro de lo posible. Detrás de la línea de los volantes de contención del Diablo, los locales encontraron terreno fértil. Algún remate que se fue cerca fue el primer aviso.

El segundo ya provocó una notable intervención de Sosa. El arquero le sacó un remate a quemarropa a Pablo Argañaraz, a quien también le contuvo un cabezazo débil unos instantes después.

La defensa visitante no la pasó definitivamente bien. Los delanteros del local entraban al área de Sosa con demasiada libertad. Un envío de Juan Galeano lo dejó solito a Argañaraz y su tiro reventó el palo derecho. El Diablo temblaba.

A esa altura, Independiente no presionaba arriba, se retrasó varios metros y perdió la pelota totalmente. Ya no merecía ir ganando el Rojo, mucho menos después de que Sosa debiera salvarlo de nuevo ante un frentazo picante de Nahuel Banegas.

La demostración de que se entregaba al resguardo del resultado la dio la salida de Roa, que se diluyó en el complemento, y el ingreso de Federico Martínez. Con ese cambio, el dibujo pasó a un compacto 4-4-2 con la idea de achicar espacios y resistir lejos del arco de enfrente.

Resignó todo tipo de aspiración a un segundo gol, pero logró mantener otra vez el cero en su valla para ganar con lo justo, sin jugar bien y principalmente gracias a la seguridad de su nuevo arquero, que en el minuto final sacó otro cabezazo demoledor, esta vez de Banegas.

Por ahora, el Independiente de Pusineri se abraza a los resultados sin mucho más fundamento que el coraje de un equipo batallador y las manos de Sosa.

HS

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