Thursday, April 22
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Gervonta Davis, el discípulo de Mayweather del KO demoledor que creció en la ciudad de “The Wire” – Clarín

El dinero es seductor. La exposición, también. Por eso muchos boxeadores intentan mirarse en el espejo de Floyd Mayweather, el púgil que mejor ha maridado billetes y visibilidad en el siglo XXI. Varios han sido señalados como potenciales herederos del multicampeón estadounidense, el deportista que mayores ingresos consiguió en la última década, según la revista Forbes. Pero solo uno parece contar con la bendición de Money: su compatriota Gervonta Davis, un noqueador implacable, lenguaraz y extrovertido, quien desde este sábado es el campeón superpluma y ligero de la AMB gracias a un estremecedor nocaut contra el mexicano Leo Santa Cruz.

Baltimore fue el escenario de la multipremiada The Wire, considerada una de las mejores series de la historia. Más allá de la ficción, Baltimore, ubicada en la costa este y a solo 60 kilómetros de Washington DC, es la ciudad estadounidense que en los últimos años registró mayores tasas de homicidios. En 2017, el índice fue de 55,8 por cada 100.000 habitantes, diez veces mayor que el de todo Estados Unidos (5,3 por cada 100.000). En ese ecosistema de violencia extrema nació y se crió Davis.

El boxeo fue la forma que uno de sus tíos encontró para que el pequeño Gervonta, de apenas cinco años, canalizara algo de esa violencia que inspiraba y exudaba. Y fue el que lo encauzó cuando su madre, enredada en el consumo problemático de drogas, perdió su tenencia. Coqueteó con el peligro, sobrevivió a tiroteos y vio morir a algunos de sus primeros compañeros de gimnasio mientras su carrera como aficionado progresaba. “Baltimore es peor de lo que vieron en The Wire”, admitió en una entrevista.

Gervonta Davis durante una sesión de entrenamiento preparatoria para el combate ante Yuriorkis Gamboa. (Foto: Mayweather Promotions)

Gervonta Davis durante una sesión de entrenamiento preparatoria para el combate ante Yuriorkis Gamboa. (Foto: Mayweather Promotions)

Después de ganar el campeonato nacional Golden Gloves en 2012 y cerrar una trayectoria amateur con un récord de 206 triunfos y 15 derrotas, Gervonta Davis o Tank (Tanque, apodo que le puso uno de sus primeros entrenadores por el tamaño de su cabeza) debutó como profesional en febrero de 2013 con apenas 18 años: despachó a Desi Williams en el primer round. Desde entonces, solo encadenó triunfos y nocauts.

En un universo en el que la transformación de una promesa en estrella requiere no solo talento, sino también un manejo adecuado, el momento bisagra en la carrera de Davis ocurrió a mediados de 2015, cuando su camino se cruzó con el de Mayweather, a quien conoció durante un campamento de entrenamiento de Adrien Broner, otro chico malo que contó con el beneplácito de Floyd, del que luego terminó distanciándose en no muy buenos términos.

El romance fue inmediato: el multicampeón lo sumó a las filas de Mayweather Promotions y apenas un par de meses después lo incluyó en la cartelera en el MGM Grand de Las Vegas que tuvo como atractivo principal la victoria de Money ante el haitiano Andre Berto.

“Floyd me acogió y me enseñó mucho sobre el boxeo, pero también sobre todo lo que sucede fuera del ring. Tengo suerte de contar con su apoyo”, agradeció Davis en marzo de 2016. “Lo veo como un hijo. Y es un niño muy explosivo. Peleará por un título mundial pronto”, vaticinó el hombre que lo llevaría a la fama.

Mayweather no se equivocó: Tank obtuvo el cinturón superpluma de la Federación Internacional de Boxeo en enero de 2017, cuando noqueó al puertorriqueño José Pedraza. Un año después, sumó la corona de la AMB tras vapulear al bonaerense Jesús Marcelo Andrés Cuellar. En septiembre pasado, tras su segunda defensa (superó al panameño Ricardo Núñez), dejó vacante el título para subir de categoría.

Todo ese trayecto lo hizo junto a Mayweather, más allá de algunas rispideces que surgieron en 2018 por el sendero que estaba siguiendo la carrera del explosivo Gervonta. Incluso se especuló con que sus destinos se divorciaran, pero por ahora siguen juntos. El vínculo que los une no es solo administrativo: Floyd suele subir al cuadrilátero antes de sus peleas, lo aconseja, le habla al oído, algo sumamente inusual entre un promotor y un boxeador.

Davis pasó también con holgura el desafío de dar el salto a las 135 libras (61,237 kilos), una categoría que tiene como máximo exponente al estadounidense de origen hondureño Teófimo López, quien destronó al ucraniano Vasiliy Lomachenko. Su primera gran prueba la superó al quedarse con el título regular de la AMB con un nocaut en el 12° round ante el cubano Yuriorkis Gamboa.

Mayweather ya anticipó que el estadounidense, invicto, veloz, agresivo y potentísimo (ganó 23 de sus 24 combates antes del límite), sostendrá una nueva pelea antes de ir por López, su próximo gran objetivo en una carrera que por ahora no tiene techo.

Gervonta Davis junto a su hija Gervanni durante una sesión de entrenamiento preparatoria para su combate ante Yuriorkis Gamboa. (Foto: Mayweather Promotions)

Gervonta Davis junto a su hija Gervanni durante una sesión de entrenamiento preparatoria para su combate ante Yuriorkis Gamboa. (Foto: Mayweather Promotions)

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